lunes, 23 de abril de 2007

Ensayo

Caía una otoñal noche y decidió irse. Su chaquetón oscuro sería suficiente para la helada travesía y aún así llevo sus pálidos guantes y su sombrero a la batalla. Mientras, Ursula se vestía con delicadeza, ruborizada todavía por el febril encuentro sexual. Su pelo suelto le daba apariencia de diosa pagana y sus ojos serenos era el manantial que él bebía cada noche.
Había sido un largo día de apariencias y ahora se mostraba cual tal era. Sumergía su mano en su pecho y se dejaba llevar por las divagaciones constantes del enamorado. Emile era el único que conocía aquella bipolaridad. Su punto débil, como lo llamaría más adelante, fue el instinto que lo llevó tan lejos. Más allá de donde llegaba su talento. Cuando salió, la calle se tornó desierta. Uno que otro vagabundo deambulaba alcoholizándose cada diez metros. La angustia era su móvil y nadie lo notaba. Solo caminaba ampliando su pecho y visualizando su objetivo. Dentro de su chaqueta llevaba la daga que lo caracterizaría. Recitaba para sí una frase, que volvía a repetir cada vez que la terminaba:

"Y los ángeles caerán con sus espadas
preservando solo al justo,
porque los hombres
han perdido el camino de Dios"

Así, sin darse cuenta de la distancia llegó a la puerta de Lanfontaine, llamó un par de veces y entró.


domingo, 22 de abril de 2007

¿Y ahora que?

Nada... solo termina.

sábado, 21 de abril de 2007

Las cenizas que una vez fue un corazon sin lágrimas

Cuando solo quedan restos de lo que fue. Puedes recordar y soñar, reír y llorar o solo quedarte pensativo, ensoñando cada imagen de tu pasado, cada detalle, cada rastro de existencia. Vagar es lo más común. Deambular entre cada rincón abandonado, buscando donde reposar tu sufrimiento, se vuelve pan de cada día. Gozas de la libertad plena, pues has roto todas las cadenas que te sostenían a algo... pero ¿Uno está preparado para la libertad?
Llegar a ese estado cuesta bastante. Tanto que nos demoramos muchísimos años en asimilarlo. Otras veces ya nacemos con esa idea, y no es conveniente. Nacimos solo para vivir y nada más. Un día mueres y listo. se acabó el show. Es tan común la muerte entre tanta vida, que no la vemos ni la sentimos hasta que nos escoge o hasta que la escogimos... ¿Será que se pueden invertir los papeles por un tiempo? ¿O será que no todos somos parecidos?
Eso se sabe con el tiempo. Los ojos reflejan el alma, pero no la mente. Y la mente, es un enemigo que conviene tener de nuestro lado. Nada más a decir.

martes, 17 de abril de 2007

El Incomprendido

Un día me levanté y le dije al mundo: Gracias por mostrarme la vida. Nunca había bebido tanto del licor mágico de lo sueños y del amor. Por un tiempo volví a soñar como lo hacen todos. Ahora, despierto y veo la realidad: Estoy solo. Puedo vivir con más gente que antes y mis actividades sociales aumentaron, pero, ¿Alguien me conoce?
Creí conocer a un par de personas y ¿Qué pasó? Me equivoqué otra vez. Al final no importa, pues he cumplido lo último que quiero y que es sencillo. Gracias a este espacio, quedará uno de mis últimos rastros acá. Así, verán que puedo pensar fríamente y tomé la decisión correcta para mi alma.
Algunos dicen: Pero piensa que hay alguien esperándote. Aún eres joven y busca a tu pareja.
Es verdad. Debe existir alguien, pero ¿Es justo que intente vivir a través de ella? si no amo mi vida, cargará con un peso que no merece ni ella ni los hijos que tuviésemos.
La música es mi pasión. Gozo y me libero. Llego a los tejidos de mi mente y traspaso la linea de la vida y la muerte. pero ya no es suficiente pretexto para atarme.
Irónicamente, lo único que me retiene son los demás. En especial mi madre. Morirse en estos tiempos es caro, pero juntaré el dinero pronto. Y respecto al cariño que me han entregado todas las personas que conozco, muchas gracias, uds son geniales, disfruten su vida que yo he decidido detener el aliento eternamente, porque el mundo es mejor sin un canalla como yo. Pude obtener todo lo que quería, eso no me cabe duda, pero no quiero nada. Perdí las ganas de vivir. Soy joven, pero llevo años de un tonto sufrimiento en el alma, que se impregnó en mi inconsciente y me di cuenta que es mejor ceder ante aquella angustia, pues es una herida que sana, pero jamás desaparece y no voy a darle una vida miserable a quienes me rodean, pues no se lo merecen. Es tan solo mi culpa.

¿Eso es tan difícil de comprender?

P.D. No necesito ayuda, solo resígnense a este idiota. No vale a pena que me convenzan de que estoy vivo, si mi alma murió hace tiempo.

Una vez más... Todo de nuevo

Hace algunas noches, tuve un sueño un tanto revelador: Caminaba por la carretera con dos mujeres y un hombre. Podía ver la luna, completamente llena, con su vestido color queso, en una noche oscura sin estrellas. Nos adelantamos con una de las féminas y nos comenzamos a besar. Después de un intenso derroche de amor y cariño, ella me dijo:

-¿Ya te calmaste?

Y se alejó, dejándome con esa puta angustia que tanto odio. Al despertar comprendí aquel sueño. Además, recordé que por lo general los sueños, mas que ser premoniciones de un futuro, muestran el resultado de nuestro inconsciente.

Pasaron un par de días y tuve tiempo de pensar (puras webadas) y entendí porque encontraba desvirtuado el amor en estos tiempos. Los humanos tendemos a ser egoísta y vemos cosas que no existen. Me pasó y me pasa constantemente. Entonces el título de basura que me impongo no es porque sí. La verdad es que mi conducta se ha enfriado a tal que, definitivamente, ya no tengo ganas de demostrar algo al mundo. Pueden quedarse con sus comentarios de cobarde, imbécil o el peor de todos: Pobre hombre, pero de verdad estoy cansado de hacer cosas que no me motivan. Personalmente, no me interesan los nuevos desafíos ni las cosas que nos mantengan entretenidos y embobados. Creo que si no hay algo real para vivir, mejor piensa en otras posibilidades.

Cuando y Como lo haré, no lo comentaré. Solo escribí esto, por si alguna vez, alguien que se sienta tan miserable como yo, entienda que los motivos que tengo son suficientes y que me aburrí de llorar. Así no tendré el remordimiento de que dañe a alguien y a la gente que me quiso, les será más fácil el olvido.

domingo, 15 de abril de 2007

Algunos textos antiguos

Algunos cuentos... Si alguien tiene el cuento del último dolor, avisenme por favor...

Triste Verdugo

Yo soy el ultimo elegido para frenar el mal actuar humano. Solamente yo puedo dar vida o quitarla. Me fue encomendado un destino que no pedí pero, que sin embargo, cumplo con toda fiereza y majestuosidad. Debería sentirme orgulloso que llevo en mis hombros el futuro de la humanidad, su orden y su cautela.

Fui elegido para sentir a diario en mis narices el olor de la sangre fresca, la textura de un metal sordo de dolor y súplica, con infinitas almas de experiencia. A mí me escogieron para aquella misión de justicia. Pero ni siquiera les importa saber que también soy humano. Es fácil limpiarse las manos echándole la culpa a otro. En cambio yo, quedo sucio con lágrimas y sangre. Aunque ya no importa nada. Es de noche y las estrellas me llaman. Supongo que son la imagen más clara y terrenal de las que fueron mis victimas.

Puedo decir con autoridad que estoy en los zapatos de quienes me odiaron.

Subo al patíbulo, me arrodillo quejándome de mi espalda y dejo caer la hoja

plateada que hizo de lo justo un infierno: la guillotina.

No es Igual

El “Lucho”, era un peón de campo como pocos. Podía obedecer cualquier orden que le mandara su patrón sin siquiera preguntar. Era tal la confianza que tenían en él, que en el escalafón jerárquico del fundo, era el tercero, superado solo por su patrón y el hijo de éste.

La edad del “Lucho” y la del hijo del patrón, tenían como diferencia dos años, siendo mayor el peón.

Aunque se criaron juntos, sus mundos eran distintos. El “Lucho”, huérfano desde pequeño, tenía visiones escasas de lo que no fuera aquel fundo. Soñaba con ser el jefe principal en unos años más, y tal vez el futuro patrón, puesto que era el preferido del actual. Pero existía el hijo legítimo de su “Padrino” (apodo con que llamaba al patrón), y esto significaba echar por tierra sus ideales.

Su “hermano de casa”, abusaba de esta superioridad sobre él. Lo trataba como animal y lo insultaba con la palabra “Huacho”. Más de una vez a su hermano, se le pasó la mano, pero su padrino nunca supo.

Cuando se encontraba en la víspera de los 17 años, miraba como crecía la prosperidad del fundo, y con esto, la soberbia de su hermano. Fue tal la humillación de ese día que, con el cuchillo que él usaba para tallar maderas y las paredes de los establos, abrió un profundo agujero en el estómago de su hermano. Él no alcanzó ni siquiera a gritar, y se desvaneció lentamente en los brazos del Lucho. En menos de diez minutos se encontraba a kilómetros de su casa. Sabía que si su padrino lo viera, lo torturaría por meses e incluso lo mataría. Pero solo corría y corría, alejándose cada vez más del lugar que fue su hogar. Cuando no dio más, se sentó bajo un árbol y esperó un poco. No llevaba veinte segundos, cuando sintió gritos y escopetazos provenientes del fundo. Seguramente ya encontraron el muerto y fueron en búsqueda del asesino.

-Maldición- se dijo- Que hago... Virgencita, ayúdeme por favor.

A los pocos segundos reinició la marcha. El sudor le empapaba la cara, pero todo su cuerpo estaba helado. Seguía corriendo cuando, de sorpresa, aparece la silueta de un caballo. Con el tremendo choque, el Lucho cayó de espaldas y estuvo mareado un momento. Cuando recuperó la orientación vio al extraño jinete, que apenas se movía. Fijó su vista y... ¿Qué? No podía ser él... pero... ¿No estaba muerto?.

Al frente de él estaba la pálida figura de su hermano, con su vientre entintado de sangre y con un extraño brillo en los ojos que, aunque estuviese oscuro, se podía ver.

-Vengo a darte mi sangre- dijo su hermano- Yo estoy muerto y tu serás el heredero.

Él no lo podía creer. La persona quien más odiaba, le daba la posesión que más deseaba. Asustado, se acercó y dijo:

-Gracias.

-No agradezcas nada- dijo su hermano- primero debo vaciar la tuya.

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Los peones y el patrón estaban haciendo guardia nocturna y comentando historias campesinas cuando sintieron un grito de terror, proveniente de la pieza del Lucho. Cuando llegaron su frente estaba empapada de sangre y tenía una tenebrosa sonrisa en sus labios. Apenas abrió los ojos, todos se dieron cuenta que había sucedido. Los ojos oscuros del Lucho se volvieron claros como la leche, su pelo negro y tieso se volvió liso y gris como las canas, y su piel áspera y tosca se hizo suave y pura. Todos se sorprendieron y cuando encontraron el cuerpo sin alma de su hermano, sin una sola herida, entendieron y encajaron todos los sucesos.

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Muchas fueron las historias que circularon sobre el supuesto pacto demoníaco que realizó el Lucho, pero todos mantuvieron un silencio enorme. Todos escondían la historia real, total en el campo siempre se inventan historias.

Del Amor

Me siento raro en este lugar. El peso de la melancolía me carcome hasta los huesos. Cierro mis ojos e imagino un funeral cubierto de pétalos de luto. El llanto, como la sal, se incrusta en la piel de los observadores. Solo se respira un aire de tristeza pútrida en el ambiente. Asustado, por sentir que esta visión gatilla fuertemente mi futuro, abro los ojos y me encuentro en el escenario real. Creí amarte, pero amaba añorarte. Amaba tus gestos, pero no a ti. Por eso me era fácil extraviar mis miradas de tus ojos, por temor a que vieras lo que me consumía como un veneno. En este caso desagradable.
Mi lucha interna termina. Decidido me levanto, dejo hablar de alguien que no eres y me retiro a cumplir lo único honesto y real de este amor.
Cierro nuevamente mis ojos y la antigua visión se vuelve un mandamiento:
“Lo que produce una vida desagradable, debe morir. Incluso uno”

martes, 10 de abril de 2007

Todo se entiende al final

Podría estar en mi cama llorando en este momento. Boca arriba, mirando el techo, enumerando cada imagen, cada palabra, cada olor. O quizás, tomando un bus a cualquier parte, a algún lugar. Me sería grato creer que soy capaz de irme sin motivo. Solo caminar y caminar. Una calle desierta, larga, amplia. Los árboles bordean el camino, mientras éste se pregunta porque nadie lo ha visitado últimamente. La suave brisa acaricia mi piel, la reanima, la busca. Entonces cedo a la pereza… me recuesto en la hierba... y sonrío; No puedo juzgar a nadie. Creo que nadie puede juzgar a alguien. Pero creo en mis instintos y, a veces, me llevan a partes y situaciones que desconozco. No quiero dormir, no quiero comer, no quiero vivir, no quiero pensar.

Supongo que estoy loco. Lo supongo porque no quiero averiguarlo y no puedo dejar de creer. Tal vez, porque aún quiero creer. Es un maldito defecto.

Estoy seguro que un día de estos me miro en el espejo en la mañana y veré a un tipo demacrado por su propia vida ¿Por qué su recuerdo aparece a cada minuto? ¿Por qué no me deja por un instante? ¿Me estaré equivocando?

Ya no puedo sostener ni mis pies en la tierra. No quiero avanzar, no quiero soñar. No quiero soñar.

Puedo pasar toda la noche pensando lo mismo, divagando y perdiendo tiempo. Pero ya no puedo. Vi la verdad. Vi mi verdad. Ahora es donde supe la diferencia que existe entre yo y el mundo. Nadie es mejor ni peor.

No quiero llevarme algo. Solo abriré esa maldita puerta y no pisaré más este lugar. Pero temo que eso no seria suficiente.

Voy con mis pies amarrados, tirando, jalando, uno y uno, hasta que mis huesos caen al precipicio. Entonces lo veo. Flota sobre mi cabeza como un espíritu milenario y caigo bajo su hechizo. Mi pecho arde y se retuerce, pidiendo a gritos la liberación, pidiendo perdón.

A veces me dejo llevar por el llanto y creo que todo está muy lejos. Ahí veo que tengo en realidad. Ahí estoy en la realidad. No pertenezco a alguna parte y no quiero seguir intentándolo…