lunes 23 de abril de 2007

Ensayo

Caía una otoñal noche y decidió irse. Su chaquetón oscuro sería suficiente para la helada travesía y aún así llevo sus pálidos guantes y su sombrero a la batalla. Mientras, Ursula se vestía con delicadeza, ruborizada todavía por el febril encuentro sexual. Su pelo suelto le daba apariencia de diosa pagana y sus ojos serenos era el manantial que él bebía cada noche.
Había sido un largo día de apariencias y ahora se mostraba cual tal era. Sumergía su mano en su pecho y se dejaba llevar por las divagaciones constantes del enamorado. Emile era el único que conocía aquella bipolaridad. Su punto débil, como lo llamaría más adelante, fue el instinto que lo llevó tan lejos. Más allá de donde llegaba su talento. Cuando salió, la calle se tornó desierta. Uno que otro vagabundo deambulaba alcoholizándose cada diez metros. La angustia era su móvil y nadie lo notaba. Solo caminaba ampliando su pecho y visualizando su objetivo. Dentro de su chaqueta llevaba la daga que lo caracterizaría. Recitaba para sí una frase, que volvía a repetir cada vez que la terminaba:

"Y los ángeles caerán con sus espadas
preservando solo al justo,
porque los hombres
han perdido el camino de Dios"

Así, sin darse cuenta de la distancia llegó a la puerta de Lanfontaine, llamó un par de veces y entró.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

hola

Jobelcius dijo...

holas

Zorro dijo...

el haiku es mas brigido de lo que pensaba wn,por lo que kaxo,son 3 versos de 5-7-5 sílabas,sin metaforas ni personificaciones,o algo por el estilo,y tiene que referirse a lo que está pasando en el momento,supuestamente habla mucho del hombre...
eso...=P

Anónimo dijo...

hola denuevo!

Zorro dijo...

a too esto...


máscala

=)

Gracias por el espacio